domingo, 20 de enero de 2013

MÁGICO CORAL

DENTICIÓN

María Luisa Arnaiz

The son of the painter with coral necklace, Rubens

   Manifiesta Hipócrates que los dientes de la encía superior suelen salir antes que los de la inferior a causa de la fricción con que el lactante saca la leche succionando el pezón. Y aconseja: “sería útil dar a los niños en el tiempo de la dentición algún cuerpo duro y bruñido como chupador, bien de cristal, coral rojo, marfil…Es muy conveniente que estas especies de dijes sean perfectamente lisas”. Pues bien, pensando en las tradicionales alhajas andaluzas de coral que, según el pueblo, traen buena suerte y en la costumbre de poner a los niños, sagrados o no, joyas coralinas, me pregunto cómo se habrá llegado a tal superchería. Creo que las concomitancias entre el pólipo y la fortuna estriban simplemente en el poder apotropaico que se atribuyó al coral. Quizás se asociara desde la Antigüedad el pinjante mordedor coralino con la mortalidad infantil y por simpatía se convirtiera en protector de la precaria vida durante la infancia: de esta forma pasó a la iconografía cristiana y se extendió la creencia de que el coral traía buena suerte.  

A la izquierda, La familia Capell, detalle, Cornelius Jhonson (Charles con mordedor de coral). A la derecha, Madonna di Senigallia, detalle, Piero della Francesca.  

Madonna en maestà, detalle, Allegretto Nuzi

Sucking Jesus, Barnaba da Modena, 1370

20 comentarios:

  1. Yo creo a que estas supercherías se llega asociación tras asociación hasta que se pierde de vista el origen. La presencia de coral es señal de aguas limpias y de abundante pesca y, por tanto, de alimento. Tal vez sea mucho suponer, pero es posible que el rosado pezón materno se asociara al coral, al mar, como fuente de alimento y abundancia. ¡A saber!
    Un cordial saludo.

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    1. Yo creo "que a estas...", quería decir. (Errata, cada día estoy más torpe)

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    2. Tu hipótesis, como la mía, es aceptable.
      Besos.

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    3. Suplo las erratas. Sin importancia.

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  2. Esto pasa de unas abuelas a otras, lo mismo que con el coral ocurre con la hebra de hilo, o el mechón de pelo untado en aceite y un sinfin de supercherías. Has hecho una buena selección de cuadros, para acompañar el texto. Un abrazo

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    1. Sin duda las mujeres se han transmitido infinitos remedios.
      Besos.

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  3. No ceso de aumentar mis conocimientos y mi curiosidad cuando leo tus artículos, María Luisa. El coral, su color, la succión de la leche materna ............. Feliz noche.

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    1. Todavía no he perdido yo la curiosidad, así que ya somos dos.
      Besos.

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  4. Y luego, el bebé lo soluciona chupándose el dedito. Si es el más listo de todos, porque si con dientes muerde el pezón, pobre mamá.
    Es verdad que hemos aprendido muchas cosas inútiles, basadas en supercherías, pero cómo evitarlas.

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    1. El problema estriba en creerlas pero ¡allá cada cual!
      Besos.

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  5. Como casi siempre, aprendiendo en tu blog. O sea que el invento del chupete de látex es un gran invento.Desde luego mejor que el duro coral. Nunca me había fijado en los corales de los bebes.

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    1. La imaginería no está llena pero casi. Hasta el XIX conozco casos.
      Besos.

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  6. Supercherías o remedios caseros, con o sin sentido, como poner una aspirina en el ombligo para evitar el mareo, una moneda en la frente para curar el hipo, etc. Creencias antiguas que, más de uno, continuará utilizando, por si acaso.
    Un gusto reencontrarme con tu blog.

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    1. Y si alguna vez funcionan, ya tenemos la creencia. Eres muy amable.
      Besos.

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  7. Muy interesante, un cordial saludo desde http://fraguandoversos.blogspot.com.es/

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    1. Gracias por interesarte. Ya vi la exposición.
      Besos.

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  8. La vida está llena de supersticiones, a poco que echemos un vistazo a nuestro alrededor. Muy curioso el origen que le atribuyes a ésta. Besazos.

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    1. He formulado una hipótesis. Los hechos estaban ahí.
      Besos.

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  9. Ahora es ámbar lo que se da a morder a los nenes por ser mas blando que el coral ! Rompe con mas facilidad la encía , sin que duela tanto al salir los dientes - besoss

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    1. ¡Ah! O sea, las piezas con cierta dureza tienen la finalidad que apuntas. No sabía que se fabricaran mordedores de ámbar. Con todo, hay tantas imitaciones...
      Besos.

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