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domingo, 8 de junio de 2014

SUEÑOS AZULES

“LA PIPA DE KIF”, VALLE-INCLÁN

María Luisa Arnaiz

The Poet, David Wells

   Valle-Inclán reunió sus tres poemarios, “Aromas de leyenda”, “El pasajero” y “La pipa de kif”, bajo el título de “Claves líricas”. El poeta alude al hachís en el título del tercero, que cual camino iniciático se abre alabando la droga para perder la consciencia, “en mi pipa el humo da su grito azul, / mi sangre gozosa claridad asiste / si quemo la Verde Yerba de Estambul”, y se cierra en medio de vapores de cloroformo, “y va mi barca por el ancho río / que separa un confín de otro confín”. Es una pose. Valle-Inclán no defiende los paraísos artificiales aunque lo parezca en “La tienda del herbolario”, donde enumera plantas estimulantes y alucinógenas, sino que se mofa de ellos en un brillante ejercicio estilístico, “¡Oh! Marihuana, verde neumónica, / cannabis índica et babilónica”, y acaba en esta pirueta “Se apagó el fuego de mi cachimba, / y no consigo ver una letra”. Siguiendo la estética de lo azul, tan cara a simbolistas y modernistas, el escritor asocia la droga a dicho color: “El opio evoca sueños azules”.

Blue Velvet, David Wells

   En algunos poemas hay pinceladas sociales centradas en grupos marginales, así en “¡Aleluya!”, “Yo anuncio la era argentina / de socialismo y cocaína. / De cocotas -putas de altos vuelos- con convulsiones / y de vastas Revoluciones”, en “Bestiario”, “Y la cotorra… / Feminista que disparata / en la copa del calamac -peyote-”, y en “Vista madrileña”, “Hay un zapatero / que silba a un jilguero / La Internacional”, pero, aunque el poeta critique las injusticias, no adoctrina sino que afirma en un giro grotesco e incoherente: “Llevo mi verso a la Farándula: / Anímula, Vágula, Blándula”.

Jessie, David Wells

   En cuanto a los ocho poemas sobre el crimen de Medinica, tan del gusto español por lo truculento, es de ponderar su disposición: en apariencia se trata de una historia cuyos acontecimientos se narran de forma lineal. En el primero, “El jaque de Medinica”, destaca la descripción del protagonista, “La jeta cetrina… / rapada la nuca / el habla rijosa, la ceja un breñal”. En el segundo, “Medinica”, la topografía, “Un pueblo con soportales / y balcones de madera”, y el retrato de los vecinos, “Pardillos de hablar adusto… / la cara el perfil de Augusto”. En “La infanzona de Medinica”, el tercero, hay una mujer de la más rancia oligarquía, “sangre de los Vargas”, avara, hipócrita, “Doña Estefaldina nunca fue casada… / odia a los masones, / reza por que mengüen las contribuciones… / oprime en las rentas a sus aparceros… / da buenas palabras al que llora pan”. El cuarto contiene el presagio de un agüero. Se titula “Tijeras abiertas”. Sigue “La coima”, en el que el jaque despierta a su amante, le “enseña el puñal / ensangrentado” y, lasciva ella, “se enciende amorosa y carnal”. En “El preso” camina “Entre Guardias Civiles, un hombre maniatado” y corre tras él su amante, caracterizada con “el ramo venusto” (de Venus, origen de 'ramera'). En el séptimo, “Garrote vil”, se asiste a la rutina diaria aun iniciándose unos preparativos, “¡Tan!, ¡Tan!, ¡Tan! canta el martillo. / El garrote alzando están”. Y en el último, “El crimen de Medinica”, estructurado en escenas como una historia de literatura de cordel, se asiste al crimen por analepsis, “Abren la puerta brazos armados… / sale una dama… / camisón blanco… / En la cocina tienen doblada / dos hombres negros a la criada… / sendos puñales… clavados… / pasa arrastrada, / de los cabellos, la encamisada… / ¡Madre! Qué grito del bandolero. / ¡Muerta!... / ¡Su propia madre canta el coplero”.

Red Velvet, David Wells


¡VACACIONES!

jueves, 5 de junio de 2014

LA HIJA POETA DE LOPE DE VEGA

SOR MARCELA DE SAN FÉLIX

María Luisa Arnaiz

Vicente Romero

   Marcela, hija de Lope de Vega y Micaela Luján bautizada como de “padres no conocidos”, ingresó en el convento de las Trinitarias de Madrid a los 16 años, donde profesó en 1623. Su padre, que fue la comidilla de sus iguales, “… un viejo avellanado, / tan verde, que al mismo tiempo / que está aforrado de martas / anda haciendo magdalenos” versificó Ruiz de Alarcón en alusión a cómo alternaba las visitas a Marta de Nevares y al convento de la Magdalena (Lope había cantado misa en 1614), pidió “los mil ducados prometidos” al duque de Sessa, de quien era secretario, para afrontar la dote exigida por las religiosas (en 1627 le volvió a escribir: “He pagado… trescientos y cincuenta ducados, y las monjas... quieren su dinero”). Se dice que Marcela pudo tomar los hábitos bien por sus feas marcas de viruela, bien por comprender el alcance de la vergonzosa vida de su padre (sacerdote amancebado con Marta y alcahuete del duque), pero Lope aceptó su voluntad, “Marcela, de mi amor primer cuidado, / se trató de casar, y libremente / una noche me dijo el desposado”.

Vicente Romero

   La otrora aficionada al siglo, “Marcela pide… a V. E. doce varas de tafetán… para ropa y sayas, con ochenta y seis… de molinillos de seda” escribe el dramaturgo al de Sessa, pasó cinco años sin verlo (¿por orden de su comunidad?) y, digna heredera del talento de sus progenitores, no solo representaba en el claustro las obras teatrales que escribía, sino que dejó un buen legado poético como estas seguidillas:

Préstame tus ojos,
Amado mío,
que no quiero, mi alma,
ver con los míos.

Díganle a mi amado
que aquí me tiene,
y que trate a su Esclava
como quisiere.

   Tras el entierro de su padre dirigió al difunto una larga carta de la que extraigo: “A través del atrio pude observar el ingente cortejo que acompañaba vuestros restos, cuando un sobrecogimiento me aturdió y hube de apoyarme… para evitar desvanecerme. Era el pueblo de Madrid que os quiere, señor, y no os olvidará nunca… Sí, padre mío, yo encontré en vuestra confesión el desorden, la veleidad, el solapado orgullo y hasta el vicio. Pero también… virtudes excelsas y la sublime sensibilidad de vuestro espíritu”.

Vicente Romero

martes, 3 de junio de 2014

PROSTITUCIÓN Y MONARQUÍA

PECADOS SEGÚN ROMA

María Luisa Arnaiz

Joe Vélez

   Está documentado que Isabel la Católica autorizó la prostitución no solo para evitar el pecado nefando y el de bestialismo, sino por el bien de las costumbres (sirva de ejemplo la licencia concedida a Alonso Fajardo, Adelantado de Murcia, para controlar los burdeles del reino de Granada); también consta que su hijo, el príncipe Juan, había otorgado a su amigo García de Albarrátegui el privilegio de abrir una mancebía en Salamanca, cuyo beneficio rentaba unos cien mil maravedís al año (el concejo obtenía quince mil y el padre-putas, siete mil). “Lícito es para remedio de la lujuria el lupanar, aunque por ello se condenen las meretrices y pequen mortalmente cuantos las buscan” predicaba san Vicente Ferrer, que asimiló el pecado a delito penal (la prostitución no lo era). Durante el XVI y el XVII se produjo un inacabable debate en torno de la licitud de la prostitución y es de subrayar que la mayor o menor tolerancia en materia sexual de parte de la Iglesia católica se debió a la Monarquía; aunque la Contrarreforma contemporizó, “de la república Christiana, que permite la casa pública por estorbar el vicio nefando, se podía decir con Platón: Huyendo del humo, caí en el fuego”, el lucrativo negocio nunca escapó a la recaudación de las arcas reales ni sus víctimas a la Inquisición.

Joe Vélez

   Tocante a los sodomitas, traslado un hecho recogido en “Relación de la cárcel de Sevilla” por el abogado Cristóbal Chaves en 1585: “vide azotar… un mercader que estuvo preso en esta cárcel… porque con un asta de lanza de poco más de tercia de largo y forma de natura de hombre… hacía en sí propio el mismo efeto que suelen hacer los sométicos (sodomitas) en otros hombres. Fue la sentencia arbitraria, y murió de los azotes”. En referencia al Tribunal de la Inquisición, se pueden leer procesos como el de una vecina de Antequera que en 1580 fue enjuiciada a causa de su oficio; la mujer alegó “que era verdad que había dicho que echarse los hombres con las mujeres de la mancebía no era pecado y que por entonces lo creyó ansí pues el rey permitía que hubiera aquellas casas”; o este de 1612 en el que Gonzalo García, un joven labrador, dijo que “no era pecado mortal echarse un hombre con una mujer soltera, queriendo decir que más pecado era echarse con una burra”.

miércoles, 28 de mayo de 2014

ERIC GILL, EL GRABADOR PERVERTIDO

DAISY HAWKINS

María Luisa Arnaiz

Germán Sáez (fotografía)

   W. Shewring, albacea de Eric Gill, autorizó a Fiona MacCarthy para transcribir lo que creyera relevante de los escritos de Eric para biografíarlo. En 1989 apareció “Eric Gill: En busca de un amante de Arte y de Dios” y, tras conocerse su vida íntima confiada al papel, “en los diarios… he encontrado las entradas detalladas relativas no solo a sus numerosísimas relaciones adúlteras, sino también al incesto con sus hermanas y con sus hijas, e incluso los experimentos sexuales con un perro” escribió Fiona, la obra de este escultor, tipógrafo y grabador que gozaba de extraordinario prestigio pasó a contemplarse desde una perspectiva diferente. Su serie “Twenty-five nudes”, inspirada en Daisy Hawkins, a quien conoció por ser su madre criada de Gill, revela su buen gusto y su buen hacer ya que con pocas líneas logra la imagen perfecta de la belleza femenina. Daisy supo desde el primer momento que su relación con el católico sería pasajera y de mera cópula; se casó con otro grabador.

Female nude (Daisy Hawkins), Eric Gill

lunes, 26 de mayo de 2014

BATALLA ERÓTICA

TIRANT LO BLANCH II

María Luisa Arnaiz

Susanne Wehmer

 “Reposaos, señor, y no queráis usar de tanta fuerça, que las fuerças de tan delicada doncella no bastan para resistir a tal caballero. No me tratéis, por vuestra gentileza, de esta manera. Las victorias de amor no con fuerça mas con mañosos halagos y dulces ingenios se alcanzan. No porfiéis, señor, no seáis cruel. No penséis que esto sea batalla contra infieles. No queráis vencer lo que está vencido de vuestro amor. Hacedme parte de vuestra valentía para que os pueda resistir. ¡Ay, señor!, ¿cómo os puede deleitar cosa forçada?, ¿cómo es posible que el amor consienta que hagáis mal a la cosa amada? Deteneos, señor, por vuestra virtud y mucha nobleza. Guardad, señor, que no deben cortar las armas del amor ni ha de herir ni llagar la lanza enamorada. Tened piedad y compasión de esta sola doncella. ¡Ay, caballero falso y cruel! ¡Señor Tirante, aved compasión de mí! ¡No sois vos Tirante! Triste de mí, ¿y esto es lo que yo tanto deseaba? ¡Oh esperanza de mi vida, muerto habéis a vuestra Princesa!”

“Cómo Tirante venció la batalla y por fuerça de armas entró en el castillo”

   NOTA: En la obra aparece por primera vez la leyenda que originó la “Orden de la Jarretera”.

domingo, 25 de mayo de 2014

TOUR DE FORCE

TIRANT LO BLANCH I

María Luisa Arnaiz

Neil Rodger

      “Tirant lo Blanch”, la novela de Joanot Martorell publicada en 1490 en Valencia, incluye dos escenas relacionadas con el sexo. Una es predecible pues trata de la metafórica toma de un castillo pero la otra, aparente caso de lesbianismo, es la singular peripecia de unos escarceos amorosos por persona interpuesta. Estos son los antecedentes de la primera. Plazer de mi Vida, ‘voyeuse’ criada de la quinceañera Carmesina que ha contemplado a Diafebus y Estefanía copulando, alivia sus ardores, “tomé un poco de agua… me lavé el coraçón, los pechos y el vientre por remediar alguna parte de mi dolor”, y esconde a Tirante en un baúl de la habitación de su ama. Dormida la princesa, ella y Tirante se acuestan en la cama.

Neil Rodger

   “La Princesa despertó y dixó:
   - ¡O, válame Dios, cómo eres enojosa! ¿No me puedes dexar dormir?
   Dixo Plazer de mi Vida:
   -  ¡O, cómo soys doncella de mal sufrimiento! Salís agora del baño y tenés las carnes lisas y gentiles y deléytome en tocarlas.
   -Toca do quisieres -dixo la Princesa-, y no pongas la mano tan abaxo.
   - Dormid… y dexadme tocar este cuerpo, pues es mío, que yo estoy aquí en lugar de Tirante. ¡O traidor Tirante! ¿Y dónde estás agora? Que si tuvieses la mano donde yo la tengo, estaríes alegre y contento.
   Y él tenía la mano sobre el vientre de la Princesa, y Plazer de mi Vida tenía la suya sobre la cabeça de Tirante. Y como ella conocía que la Princesa se dormía, afloxava la mano, y entonces Tirante tocava a su placer; y desta manera se deportó cerca de una hora.
(La Princesa despertó)
   - …¿Eres tornada loca que quieres tentar lo que es contra natura?
   Y a poco rato ella conoció que era más que mujer, y no quiso consentir, antes començó a dar gritos. Y Plazer de mi Vida le atapava la boca con sus manos; y díxole a la oreja porque las otras no lo sintiesen:
   - Callad, señora, y no queráis disfamar vuestra persona, que temo que no la sienta la Emperatriz; catad que es vuestro caballero Tirante, quien por vos se dexará morir.
   - ¡O, maldita seas tú! -dixo la Princesa-. ¿Y no as avido temor de mí… que sin yo saber nada me has puesto en tanto trabajo y…?
   - Yo, señora -dixo Plazer de mi Vida-, pues el mal es hecho, dad en ello remedio; que me parece que el callar és.
   Y Tirante con baxa boz la suplicaba lo mejor que podía. Y viéndose ella en tan estrecho paso, que de una parte la combatía amor y de otra temor, deliberó callar.”

“Cómo Plazer de mi Vida metió a Tirante en la cama con la Princesa”

jueves, 22 de mayo de 2014

EL DESTINO, MARLOWE CONTRA CALDERÓN

LAS MOIRAS

María Luisa Arnaiz

Lachesi, Giuseppe Gigli

   “Creo que el destino de mi esposa es más feliz que el mío… Ningún dolor volverá a tocarla… pero yo, que he escapado a mi destino y no debería estar vivo, viviré ahora mi vida con pena” dice Admeto refiriéndose a Alcestis, la única que se ofreció a morir en su lugar cuando a él le llegó la hora. Según la creencia popular, solo Zeus podía intervenir cerca de las Moiras para salvar a un mortal cuando el hilo de la vida, hilado por Cloto y medido por Láquesis, estaba a punto de ser cortado por Atropo. Pues bien, respecto del destino hay dos posturas enfrentadas: providencia (la vida está en manos de un ser superior) y fatalismo (la vida está predeterminada). Si se contempla al protagonista de “Fausto”, del que se sirve Marlowe para romper con la tradición medieval -desafiar a Dios-, nos situamos ante la predestinación; si al de “El mágico prodigioso” de Calderón, ante la providencia. Bajo la visión marlowiana los protestantes se topan con que las personas son elegidas para condenarse o para salvarse y así Fausto tiene que pecar y no le sirve arrepentirse pues Dios no le puede ayudar; bajo la calderoniana los católicos se topan con la doctrina del libre albedrío, dependiente de la voluntad, y así Cipriano se salva porque Dios da a todos su gracia para salvarse.

Cloto, Giuseppe Gigli

   Aunque Roma da una definición nebulosa sobre el libre albedrío y el entendimiento no comprenda qué cosa sea la providencia divina y sí la causalidad, aquella sostiene que Dios conoce todo lo que va a ocurrir porque sabe hacia qué lado se inclinará la voluntad. Tanto es así que ya en el diccionario de Autoridades se dice de «albedrío»: “La libertad que Dios dejó a la voluntad humana para elegir lo bueno, o lo malo, de que depende el mérito o demérito del hombre”. Si el “Fausto” encarna el mito del hombre renacentista, el “El mágico prodigioso” no puede ser más carpetovetónico:

Pensar que hay un Dios
suma bondad, suma gracia,
todo vista, todo manos;
infalible, que no engaña,
superior, que no compite,
Dios a quien ninguno iguala,
un principio sin principio,
una esencia, una sustancia,
un poder y un querer solo;
y cuando como esta haya
una, dos o más personas,
una deidad soberana
ha de ser sola en esencia,
causa de todas las causas.
Demonio: ¿cómo te puedo negar
una evidencia tal clara?

Lachesi, Giuseppe Gigli

lunes, 19 de mayo de 2014

LAS PLANTAS, PASIÓN ERÓTICA

SÍMBOLOS DEL AMOR

María Luisa Arnaiz

Angel Peychinov

   De la flora eligieron nuestros poetas numerosos elementos como referentes del sexo. ¿Quién no sabe estos versos de san Juan de la Cruz: “…el rostro recliné sobre el Amado; / cesó todo y dejeme, / dejando mi cuidado / entre las zucenas olvidado?” o estos de García Lorca: “Trompa de lirio por las verdes ingles / a las cinco de la tarde”? Adivinen las metáforas en esta muestra de lírica popular:

Alta estaba la peña,
nace la malva en ella.
Alta estaba la peña
riberas del río;
nace la malva en ella
y el trébol florido.
Y el trébol florido:
nace la malva en ella.

A la rosa del campo
le dijo el lirio:
- Quien pudiera esta noche
dormir contigo.

Yo m’iva, mi madre,
las rosas coger,
hallé mis amores
dentro en el vergel.

¡Ay, que tomillito,
ay, que tomillar!
¡Ah, que suavecito
que está de arrancar!

Clavelito encarnado,
rosa en capullo,
duérmete, vida mía,
mientras te arrullo.

- Decidme, hija garrida,
¿quién os manchó la camisa?
- Madre, las moras del zarzal.
- Mentir, hija, mas no tanto,
que no pica la zarza tan alto.

- ¿Dónde vienes, Gerineldo,
tan mustio y descolorido?
- Del jardín vengo, señor,
de coger flores y lirios,
y la rosa más fragante
mis colores ha comido.

En mi huerto hay una yerba
blanca, rubia, colorada;
la dama que pisa en ella
della queda embarazada.

domingo, 18 de mayo de 2014

EL AGUA, PASIÓN ERÓTICA

UN SÍMBOLO DEL AMOR

María Luisa Arnaiz

Pascal Chôve

   De Meendinho son los conocidos versos “Sedia-m’eu na ermida de San Simion / e cercaron-mi as ondas, que grandes son. / Eu atendend’o meu amigo! / Eu atendend’o meu amigo!”, en los que las “olas” encarnan la pasión erótica. Sin agotar el tema,  así aparece el agua en la lírica popular:

   “No pueden dormir mis ojos, / no pueden dormir. / Y soñaba yo, mi madre, / dos horas antes del día / que me florecía la rosa, / el pino so el agua frida. / No pueden dormir.”

   “Fonte frida, fonte frida/ fonte frida y con amor… / «Vete de ahí, enemigo, / malo, falso, engañador, /…que si el agua hallo clara / turbia la bebiera yo…»

   “Mano a mano, los dos amores, / mano a mano. / El galán y la galana / ambos vuelven el agua clara, / mano a mano.”

   “Con sus manos lavan la cara / él a ella y ella a él, / lavan la niña y el donzel. / En la fuente del rosel / lavan la niña y el doncel.”

   “Enviárame mi madre / por agua a la fonte fría: / vengo del amor ferida.”

   “A los baños del amor / sola m’iré/ / y en ellos me bañaré. / Porque sane d’este mal / que me causa desventura, que es un dolor tan mortal / que destruye mi figura…”

lunes, 12 de mayo de 2014

HOMOSEXUALIDAD Y MISOGINIA

LIBRO DE BUEN AMOR

María Luisa Arnaiz

Wrong Line, Martin Stranka

   “El rey de Granada no desea más que amontonar riquezas, amar a las bellas mujeres y convidar efebos” tradujeron Lévi-Provenzal y García Gómez mientras que Amin T. Tibi propuso “El príncipe de Granada deseaba dinero y era aficionado a los muchachos bellos y a su compañía”. Las versiones discrepantes abundan en cualquier traducción pero la censura no puede desembarazarse de lo que es de sobra sabido: la homosexualidad se practicó desde el Califato hasta la caída del Reino nazarí y ha quedado una copiosa muestra de poesía homoerótica como los ejemplos que traslado:

Lo hice mi esclavo,
pero la humildad de su mirada
me convirtió en su prisionero;
de tal modo somos ambos:
al mismo tiempo
esclavo y señor uno de otro.

“A un paje”, al-Mutamid, rey de Sevilla

Te abrazaba la cintura tierna,
bebía de la boca agua clara.
Yo me contentaba con lo permitido,
pero tú querías aquello que no lo es…


“Al rey al-Mutamid”, Ben Ammar de Silves

   Me decían, insistiendo en censurarme porque le amo: / “Si no te hubieses enamorado de un muchacho vil, de baja / condición…” Yo les contesté: Si yo pudiese mandar en mi amor, / tampoco le querría, pero ese poder no lo tengo...

Muhammad Ben Galib al-Rusafi de Valencia

Martin Stranka (fotografía)

   Según sugiere Daniel Eisenberg, en el “Libro de buen amor” -“libro de testo” para su autor cuya defensa del placer es indiscutible- lo que propone el Arcipreste es que, habiendo tanta dueña presta a satisfacer los placeres de Venus, a qué cometer pecado nefando; en otras palabras, presenta su obra como alternativa al “loco amor” y deja al lector la responsabilidad de comprenderla, “entiende bien mi libro / tendrás buena guarida”. Concluye el profesor de la Florida State University diciendo: “Si Juan Ruiz cuenta las excelencias del amor de las mujeres, si enseña las técnicas para llevar una vida heterosexual feliz, si asegura que vivimos rodeados de mujeres seducibles…”, es que lucha contra la homosexualidad. ¿Sí? Vean el “Enxiemplo del garçón que quería casar con tres mujeres”:

Martin Stranka (fotografía)

   “Era un garçón loco, mançebo bien valiente, / non quería casarse con una solamente, / si no con tres mujeres… / Su padre e su madre, et su hermano mayor / afincáronle mucho, que ya por su amor / con dos que se casase, primero con la menor, / e dende a un mes complido casase con la mayor.” Cuando pasó un mes, los padres le pidieron la chica mayor para un hermano y él les dijo que se casara con ella porque le bastaba con su mujer. ¿Por qué este cambio? El autor explica: el padre tenía un molino con una gran muela, que él movía sin esfuerzo y, una vez casado, “probó tener la muela como avía usado” pero “levantole las piernas, echolo por mal cabo”. Es evidente que la aclaración es una defensa del orden establecido por la Iglesia católica con la “enseñanza” misógina acostumbrada: “A la mujer primera él tanto la amó, / que a la otra doncella nunca más la miró… / ansí tu devaneo al garçón loco domó”.

domingo, 11 de mayo de 2014

RELIGIÓN, FUENTE DE ODIO

ANTICRISTO

María Luisa Arnaiz

Mert Alas & Markus Piggott (fotografía)

   San Eulogio, obispo de Córdoba fallecido en 859, divulgó un texto que descubrió durante un viaje a Pamplona sobre el que escribió: “Cuando… moraba en el monasterio de Leyre, hojeé todos los libros que estaban allí reunidos, leyendo los para mí desconocidos. De repente descubrí en una parte cualquiera de un opúsculo anónimo la historieta de un profeta nefando”. El profeta era Mahoma, al que desconocía siendo persona ilustrada y pese a vivir en la capital del Califato (?). Rápidamente mandó su copia a los amigos y tres años después alguien llamado Álvaro de Córdoba, interpretándola a la luz del profeta Daniel, identificó a la persona con el Anticristo y llegó a esta conclusión: los partidarios de tal monstruo habían derrotado a los hispanos (cristianos arrianos, defensores de un solo Dios frente los cristianos romanos que defendían tres dioses en uno) a causa de sus crímenes, razón por la que habían conquistado la Península. El que fue templo arriano en Córdoba se transformó en mezquita con el tiempo. 

viernes, 9 de mayo de 2014

MISA NEGRA

CONDESA DE SAINT-FOND

María Luisa Arnaiz

Emma Hesse

   Saint-Fond  – Sí, amigas, el Marqués y yo somos cómplices de un alucinante juego.
   Renée – ¿Cómo lo descubristeis?
   Saint-Fond – Lo sentí.
   Renée – ¿Cuándo?
   Saint-Fond – Cuando usaron mi cuerpo como altar para una misa negra. No revelaré el lugar ni la gente implicada.
   Desnuda, me tendí sobre un negro lienzo del que la blancura de mi piel emergía como una talla marfileña. Un pequeño paño fue extendido entre mis pechos y el vientre… y sobre él alguien depositó un crucifijo de plata. Sentí frío, una helada caricia a la que no era extraño el cáliz situado entre mis muslos. Entonces tuve un temblor prolongado, mensajero de que la profanación había llegado… Se encendieron unos candelabros y el goteo de la cera acompasó el triste balido de un cordero… fue el momento en que el sacerdote gritó el nombre de Jesús, brilló la hoja del cuchillo y la sangre del animal, más caliente que el sudor de un hombre, regó mi cuerpo hasta llenar el cáliz. Sonó un grito desgarrador y la quemazón de la cera en las palmas de mis manos puso fin a aquella bárbara crucifixión.

“Madame de Sade” de Yukio Mishima

domingo, 4 de mayo de 2014

AMARILIS, UNA AMANTE DE LOPE DE VEGA

ES LA LOCURA DE MI AMOR TAN FUERTE

María Luisa Arnaiz

John Vistaunet

   “Por acá nos amamos a lo burdo, porque dicen las mujeres que en los brazos lo grosero es lo mejor” escribe Lope a su mecenas el VI duque de Sessa, de quien es secretario. Se refiere a Marta de Nevares con la que ha intimado en 1616. Ella, de 26 años, es casada; él, de 54, sacerdote. El poeta se hace pasar por su guía espiritual: pide el coche al duque, la pasea por Madrid, la invita a su casa, si el marido vigila, un amigo le ofrece la suya para los encuentros, etc. Ella no se entrega. Lope comunica al duque: “he pedido a Dios me quitase la vida… Yo nací en dos extremos, que son amar y aborrecer; no he tenido medio jamás. Me muero de celos de sucesor”. Por fin Marta cede. Cuando queda embarazada y tiene a Antonia Clara, el duque rehúsa ser el padrino a pesar de bautizársela como hija del marido, pues grande es el escándalo. Lope le escribe: “veré esta tarde… a Vuestra Excelencia y aun creo llevaré conmigo al padre putativo de la niña… iba a decir al puto”. Al año siguiente, 1618, el matrimonio se separa (un sobrino del marido lo puso al corriente del adulterio tras cortejar en vano a su tía). Lope se alegra, “festejado habemos la sentencia en favor”, y dice cínicamente del marido: “ríome mucho de que una mujer pruebe bofetones y coces para decir que su marido...”. En 1619 muere Roque Hernández y Lope exulta: “tanto era el deseo de que se fuese”.

John Vistaunet

   Marta, la Amarilis poética, murió ciega en 1632; el poeta, tres años después. He aquí uno de los muchos poemas que le dedicó:    

Resuelta en polvo ya, mas siempre hermosa,
sin dejarme vivir, vive serena
aquella luz, que fue mi gloria y pena,
y me hace guerra, cuando en paz reposa.
Tan vivo está el jazmín, la pura rosa,
que, blandamente ardiendo en azucena,
me abrasa el alma de memorias llena:
ceniza de su fénix amorosa.
¡Oh, memoria cruel de mis enojos!,
¿qué honor te puede dar mi sentimiento,
en polvo convertido sus despojos?
Permíteme callar solo un momento:
que ya no tienen lágrimas mis ojos,
ni conceptos de amor mis pensamientos.

miércoles, 30 de abril de 2014

FILIS, UNA AMANTE DE LOPE DE VEGA

MIRA, ZAIDE, QUE TE AVISO

María Luisa Arnaiz

Vittorio Polidori

   “Pusísteme la mano en el rostro… si querías herrarme, para que supiera que era esclava tuya, ¿de dónde has imaginado que yo reparo en que todos lo sepan? Lo que ahora te pido es que vengas a ver el rostro que ofendiste para saber cuál está más encendido: o el tuyo con la vergüenza de lo que hiciste, o el mío con las señales que me dejaste.” Así evocaba desde la cárcel, donde permanecía a causa de los libelos difamatorios que había compuesto sobre Elena Ossorio y su familia, el reproche que su otrora adorada Filis le había hecho tras una escena de celos. Cuando ella lo dejó por Francisco Perrenot, conde de Cantecroix, Lope de Vega, haciendo alusión al veto que le impuso, había versificado: “Mira, Zaide, que te aviso / que no pases por mi calle, / …ni preguntes en qué entiendo, / ni quién viene a visitarme, / …determino de dejarte / que eres pródigo de lengua / y amargan tus libertades /… No quiero admitir disculpa; / otra vez vuelvo a avisarte / que esta será la postrera / que me hables y te hable”. El despechado amante fue juzgado y, aunque negó ser el autor de los libelos, fue considerado culpable. He aquí el inicio de un soneto alusivo a Elena: “Una dama se vende a quien la quiera. / En almoneda está. ¿Quieren compralla?”; y el del romance contra ella, Ana de Velázquez y Juana de Ribera: “Los que algún tiempo tuvistes / noticia de Lavapiés, / de hoy más, sabed, que su calle / no lava, que sucia es; / que en ella hay tres damas / que, a ser cuatro como tres, / pudieran tales columnas / hacer un burdel francés”..

lunes, 28 de abril de 2014

LAS REINAS DE ESPAÑA NO TIENEN PIERNAS

ANÉCDOTAS REALES

María Luisa Arnaiz

Günter Blum (fotografía)

   Recoge Rodríguez-Moñino en “Dichos graciosos españoles” esta anécdota: “Se cuenta que Velasquillo, truhán del rey don Fernando el Católico, había perdido una haca y no la podía hallar. Subióse… a un árbol de donde se descubría el rey y la reina que estaban burlando y diciéndole el rey que le mostrase las piernas, la reina lo hizo, y dijo el rey «Paréceme, señora, que veo todo el mundo». Oyéndolo Velasquillo, dijo desde el árbol… «Decid: ¿Viste por allá mi haca?». La reina recibió de esto gran enojo, y teniéndolo por caso de traición, mandólo ahorcar… lo cual al fin más fue por ponerle miedo que por ejecutar en él sentencia de muerte”.

Günter Blum (fotografía)

   La condesa d’Aulnoy refiere esta otra a propósito de Mariana de Austria, la quinceañera sobrina de Felipe IV con la que casó hecho una ruina: antes de llegar a Madrid, en un lugar “donde se hacen muy buenos guardapiés y camisolas y medias de seda, le ofrecieron una gran cantidad de diferentes colores. Pero el mayordomo mayor, que guardaba... la gravedad española, se enfadó por aquel regalo; cogió todos los paquetes de medias… y, tirándoselos a la cara a los diputados de la ciudad, les dijo: «Habéis de saber que las reinas de España no tienen piernas». La joven interpretó la frase literalmente “y empezó a llorar diciendo que quería volverse a Viena y que, si hubiese sabido antes de su salida que pensaban cortarle las piernas, hubiera preferido morir mejor que ponerse en marcha”. 

martes, 22 de abril de 2014

VOYEURISME Y CREACIÓN

CAPERUCITA Y DON JULIÁN

María Luisa Arnaiz

Bobbie Moline-Kramer

   En “La reivindicación del Conde don Julián” Juan Goytisolo usa la analepsis en cierto punto para narrar dos casos que le sucedieron al protagonista de forma simultánea cuando era pequeño: mientras en su jardín una criada le leía el cuento de “Caperucita Roja”, oyó lo que sobre una vendedora de flores decían unas vecinas en otro jardín, “atento (él) a la macheteada conversación que le llega de la casa vecina”. Del cuento supo la versión de Perrault, es decir, la de que el lobo se metía a pelo en la cama de la abuela, “vente a acostar conmigo, quieres? sí, abuelita”, y Caperucita, desnuda, lo hacía; por la conversación supo que la florista recibía en su casa a un hombre, “desde hace dos años la tía sinvergüenza!”, y que una tarde, en que no estaba, meó al niño anormal que tenía, “lo vieron? sí, chica, con el bicho fuera y luego se abotonó y se fue tan tranquilo”. Estas historias tienen un contenido sexual con un niño-víctima pero ¿qué le ocurre al protagonista? Va a la misteriosa casa a espiar y de pronto es atrapado por la mujer que le pregunta “viste el bicho?”; él lo niega, ella le dice “¿querías ver dónde se mete, verdad?” y le obliga “a penetrar en el virgiliano antro: dejando atrás monte de Venus, labios, himen, clítoris y orificio vaginal para internarse en la oblicua garganta abierta en la excavación pelviana y recorrer minuciosamente…”.

Bobbie Moline-Kramer

   Gracias al flashback del protagonista, adormecido por los vapores de kif en un café árabe donde ve imágenes en la televisión sobre el referéndum franquista de 1966, se vislumbra la finalidad del autor al tematizar estas narraciones: dado que el niño interpreta el cuento a través de la historia real y que interioriza su enseñanza (se castiga al que no se integra en el orden social establecido), cuando en la cuarta parte de la obra surge otra versión del cuento, “abuelita, qué bicha tan grande tienes! es para penetrarte mejor, so imbécil! y, al punto que dices esto, encovarás la culebra en el niño y le rebanarás el cuello, de un tajo, con tu brillante navaja albaceteña”, sabemos que Goytisolo apunta hacia la desobediencia de la norma (no castigar al transgresor sino al obediente). Así pues, la violación de Caperucito (Alvarito) por el lobo (Don Julián) y su consecuente suicidio encierran un desafío a la sociedad carpetovetónica española.

Bobbie Moline-Kramer