miércoles, 7 de mayo de 2014

ABORTOS EN EL XVI

LA LOZANA ANDALUZA

María Luisa Arnaiz

Gerd Bannuscher

   Hay en “La lozana andaluza” un episodio en el que un canónigo deja embarazada a una cortesana y se llama a Lozana para curarla porque “está mala de la madre”. La enferma se queja de que el canónigo “no quiere hazer a mi modo” y el aludido replica: “¿Qué quiere que haga? Ha veinte días que soy estado para cortarme lo mío, y… creo que me lo cortarán”. Lozana, que sabe “medicar la natura de la muger y la del hombre”, le dice: “dexá hazer a mí, que es miembro que requiere halagos y cariçias y no crueldad de médico”; el canónigo le contesta: “desde agora lo pongo en vuestras manos… él y yo os obedeceremos”. Lozana le indica el remedio y la cortesana le pregunta por el suyo. “Señora, sahumáos por abaxo con lana de cabrón, y si fuere de frío o que quiere hombre, ponelle un çerote sobre el ombligo”. Traigo este pasaje por la rimbombancia con que declara el ministro ultramontano sobre su ley del aborto: “Por primera vez en España ninguna mujer… y eso lo ha introducido un Gobierno del PP”. Qué ‘lapsus linguae’. Me recuerda cómo, para acallar las conciencias, los católicos atribuyen los males al pecado, de modo que pienso en “Ya me comen; ya me comen, / por do más pecado había” del rey don Rodrigo y de tantos populares.

6 comentarios:

  1. ¡Ah, los tapujos! Estos hipócritas siempre poniendo una vela a Dios y otra al Diablo.

    Muy bella la imagen.

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  2. Que pena dan los cercanos al dios de la moral privada

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  3. Vamos a tener que recurrir a "lozanas"para remediar entuertos, mientras que otras sus entuertos los arreglan en Londres.

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  4. El demonio lo llevan dentro y ... siempre se escapa, ML.

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