viernes, 26 de abril de 2013

TRAVESTISMO

EL ABATE Y EL CABALLERO

María Luisa Arnaiz

Lady Plastic, José Luis Corella

   En “Memorias del abate de Choisy vestido de mujer” cuenta el cura François-Timoléon de Choisy que no tuvo ningún problema en vestirse con prendas femeninas y ejercer su ministerio, añadiendo que oír llamarse ‘señora’ satisfacía su ego, “Oh, señora…¿es posible veros y no amaros?” escribe que le dice Charlotte, una jovencita a la que persuadió de que vistiera de hombre y “así tuve el placer de tenerla con frecuencia de varón y, como yo era mujer, formábamos un verdadero matrimonio”. Es evidente que conducirse como mujer le ahorraba el trabajo de seducir a las féminas, de modo que iba de un lance amoroso a otro. Su proceder fue opuesto al de Charles d’Éon, que pasó cuarenta y nueve años en atuendo de hombre y treinta y cuatro de mujer. Certifica el cirujano Copeland: “He reconocido y disecado el cuerpo del caballero d’Éon en presencia de M. Adair, de M. Wilson y del padre Eliseo y… he hallado los órganos masculinos de la generación perfectamente formados en todos los aspectos”. Y es que los ingleses suscitaron la duda de si Charles era mujer u hombre para etiquetarlo finalmente de hermafrodita. Pero, en 1772, al ser pronunciado su nombre ante el canciller Woronzof, refugiado en Inglaterra, se “confirmó” que era mujer pues él lo conocía como Lia de Beaumont, lo que creyó Luis XV al recibir esta carta del conde Broglie: “Drouet me ha asegurado… que el tal d’Éon era mujer y que poseía todos los atributos de la femineidad”. Digamos que si el abate quiso que le creyeran por su apariencia, el caballero la rechazó para afirmar su masculinidad.

8 comentarios:

  1. Todo un placer, haber llegado hasta aquí y, conocer tu blog.
    Ya tienes una nueva seguidora.
    Un beso
    Nela

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  2. Nada es lo que parece ni antes, ni ahora.

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    Respuestas
    1. Y nunca mejor dicho lo de “las apariencias engañan”.

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  3. Ja, ja, supo aparentar las dos cosas. ¿O las era de verdad? En cualquier caso, eso de poder elegir sexos según el propio gusto, no deja de tener su morbo y su encanto. Yo soy tan tonta que, en caso de poder elegir, creo que elegiría seguir siendo mujer. Besazos, querida amiga.

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  4. Me gusta nuestro sexo. Y el de ellos también.

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