martes, 15 de enero de 2013

LA BOCA DE LA EMPERATRIZ

DIENTES WATERLOO

María Luisa Arnaiz 

Gianni Strino

   Tras el 2 de mayo de 1808, cerca de Bayona, Napoleón esperaba a Fernando VII y agasajaba a sus padres, Carlos IV y María Luisa de Parma, que le habían entregado la corona de España. El felón llevaba una carta de su tío Antonio, el hermano menor de su padre, que decía: “Dile a tu criado Chamorro que…me compre una de esas máquinas para la boca…y encárgale que los dientes no sean de muertos” (a principios del XIX las dentaduras se hacían con dientes naturales o de porcelana puesto que el marfil prácticamente había dejado de usarse). Su madre, de cincuenta y siete años, lucía una que fue la envidia de Josefina ya que esta, a sus cuarenta y cinco, tenía los dientes en estado calamitoso y solo paliaba el dolor que le causaban con opio en grano o disuelto en láudano. Sin embargo era difícil vérselos pues controlaba hasta tal punto el movimiento de los labios y se abanicaba con tanta gracia que nadie, salvo sus íntimos, supo de la corrupción bucoimperial. Conviene decir que los “dientes Waterloo” inundaron el mercado dental y se pusieron de moda tras el habitual saqueo de cadáveres, una vez terminadas las batallas. 

20 comentarios:

  1. Jo, menuda debía tener la boca... Bueno, ella y otros tantos, que antiguamente era moneda común.
    Un beso.

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    1. ¿Por qué no acudiría a los odontólogos?
      Besos.

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  2. Desastrosas carencias higiénicas. Dedicamos entonces una sonrisa amplia, franca y muy agradecida a William Colgate, de lo que nos vino a librar, jejeje.
    Besos con aroma de menta, especiales para esta entrada!!
    p.d. jajaja!

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    1. Bien por la profilaxis; mejor por la alimentación.
      Besos.

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  3. Que suerte somos parte de este siglo querida amiga. Muy interesante como siempre. Besos

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    1. Una buena dentadura siempre ha costado dinero.
      Besos.

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  4. Interesante. Hay anécdotas que dicen más sobre la condición humana que páginas y páginas de historia.

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    1. Aunque luego vengan los exegetas a interpretarlas…
      Besos.

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  5. Curioso y aleccionador relato, María Luisa. Conozco personas queridas que hacen maravillas para esconder ese defecto. Todo un arte, el de esas personas y el que muestra el contenido de tus bloguerías, claro.

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    1. Hay males para los que todavía no se tiene remedio.
      Besos.

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  6. Tengo entendido que Josefina encargó a un artesano de Valladolid unos dientes... de madera... No sé si es una leyenda urbana o es cierto. Y que la boca de la emperatriz olía tan mal que el mismo emperador (poco escrupuloso en cuestiones olfativas ya que, cuando estaba en campaña e iba a volver a ver a su mujer,quince días antes, le decía algo así: "querida mía, no lavéis vuestro delicioso bosquecillo hasta que vuelva"
    Saludos, y viva la Historia, la de verdad y la que nos hace reír.

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  7. Entre chascarrillos y verdades se dibujan los personajes históricos.
    Besos.

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  8. Otro cotilleo en cuanto a la boca de Josefina, que desde luego no sé si sería verdad, es que era muy apreciada por Napoleón precisamente por la falta de dientes para cierta manera de relacionarse amorosamente. Pero igual son leyendas...imperiales, en este caso. Como siempre es un placer leer tus artículos María Luisa

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  9. Se difunden tantas habladurías sobre las personas relevantes que la mayor parte deben ser falsas, sin embargo la que aportas, si no è vera, è ben trovata.
    Besos.

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  10. Hay cosas que agradezco a los dioses con efusividad por haber nacido aquí y en este siglo, bueno en el pasado pero no a principios jejej, adoro la limpieza, bucal y corporal. Ahora se te cae un empaste y estás como loca llamando al dentista.
    Muy interesantes los artículos que presentas Maria Luisa.



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  11. Si la emperatriz no tenía remedio estando a su alcance los mejores odontólogos...
    Besos.

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  12. Tämä on niiiiiiiiiiin kaunis, ihana kuva:)

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  13. Y our words are always encouraging for me.
    Kisses.

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