jueves, 18 de octubre de 2012

¡CUERNOS FUERA!

VENGANZA Y HONRA

María Luisa Arnaiz 

Tony Pavone

   Cuenta Astrana Marín en la biografía de Miguel de Cervantes que Silvestre de Angulo mató el 19 de enero de 1565 a su mujer y a un criado en un tablado levantado a tal fin en la sevillana Plaza de San Francisco, después de que hubieran pasado dos años presos tras el adulterio y que, como una vez muertos, se oyó: “¡que se mueve el mulato”, acuchilló sañudamente los cadáveres diciendo: “¡cuernos fuera!”. Es obvio que la ley concedía esta prerrogativa a los maridos  pero Cervantes, que en “La gitanilla” había escrito: “No le fatigue a nadie el temor de perder su honra”, era escéptico al respecto y en “Persiles y Segismunda”, su novela póstuma, fue muy claro: “¿Qué pensáis que os sucederá cuando la justicia os entregue a vuestros enemigos, encima de un teatro público en vista de infinitas gentes, y a vos…amenazando en segarles las gargantas, como si pudiera su sangre limpiar…vuestra honra?, ¿qué os puede suceder sino hacer más público vuestro agravio?...las venganzas castigan, pero no quitan las culpas”.

12 comentarios:

  1. Y es grann verdad, nunca la venganza alimenta nada más que la vanidad y el deseo de dañar. Mejor olvidar los agravios, esconderlos en una caja de plomo y tirar al mar la llave. Lo peor del odio siempre es para quien lo siente. Un abrazo, María Luisa y gracias por compartir estas cosas

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    1. La venganza atrae venganza, así que estoy de acuerdo contigo.
      Besos, Mabel.

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  2. Muy instructivo el post. La venganza, el rencor, el odio,...son emociones humanas que difícilmente podremos obviar, han existido y existirán.
    COrdial saludo

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    1. Las pasiones que nombras siempre han sido tema literario.
      Besos, Inma.

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  3. Me quedo con dos frases de Sir Francis Bacon: Una persona que quiere venganza guarda sus heridas abiertas, y En la venganza uno se iguala a su enemigo, perdonándolo se muestra superior a él.

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    1. Es difícil transcribir tu anagrama, pero te devolveré la visita.
      Besos.

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  5. Totalmente de acuerdo... si odias y quieres venganza no has dejado de sufrir por el daño recibido y además te pones a la misma altura de quién te causó el mal...

    Un fuerte abrazo

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    1. Nunca entendí la sed de sangre y menos por cuestiones simples.
      Besos, aris.

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  6. Mientras quieres venganza tienes la sangre caliente y la herida abierta. Cuando la sangre vuelve a su origen, la cabeza se enfría es hora de tomar venganza. El perdon es divino.
    ¡Jo! Un poco fuerte si que ha quedado, con lo buena que soy y la entrada tan sensacional que nos has dejado.

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    1. Dicen que la venganza es un plato que se toma frío, pero no seré yo quien lo coma.
      Besos, Ester.

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