jueves, 6 de junio de 2013

GARCÍA LORCA, ¿INDIGNADO?

FEDERICO Y LA POLÍTICA

María Luisa Arnaiz

Ramiro Ramírez

   Hace unos días oí de pasada algo que relacionaba a García Lorca con el movimiento de los Indignados pero pensé “si echan mano del poeta…”. Supongo que nadie ignora que el granadino era apolítico, por eso transcribo algunas de sus opiniones. A Dámaso Alonso: “Yo no sería nunca un hombre político. Soy revolucionario, porque no es verdadero poeta quien no sea revolucionario… Pero hombre político ¡nunca, nunca!”. A Luis Bagaría: “Canto a España y la siento hasta la médula; pero antes que esto soy hombre de mundo y hermano de todos. Desde luego no creo en la frontera política”. A Edgar Neville: “Me voy -me dijo- porque aquí me están complicando con la política, de la que no entiendo nada ni quiero saber nada… lo único que deseo es que todo el mundo trabaje y coma”. Rafael Martínez Nadal escribió en el prólogo de “The Dolphin” que Federico le dijo: “No soy ningún tonto; están haciendo política de mi “Rosita”, y eso no lo consiento”; y Guillermo de la Torre: “Federico no había tenido jamás la menor relación activa con la política… jamás habría pensado en inscribirse en un partido ni en suscribir ningún programa político”. 

14 comentarios:

  1. Vivió en casa de los Rosales y fue su amigo, no se lo han perdonado.
    Un abrazo

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  2. Inteligente Federico, como pocos...

    Un cordial y silencioso saludo .

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  3. ¡Qué asco de política! ¡Ay si Federico viera como está el panorama!, entonces si que iba a salir corriendo.

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  4. La imagen que acompaña al excelente resumen de la actitud de Federico ante la política -quizá si hubiera estado más enterado de la política no se le hubiera ocurrido nunca volver a Granada, para que lo mataran- podría muy bien servir en las clases de 'anatomía prodigiosa', ¡que omóplatos!

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  5. Nunca fui capaz de sentenciar esa tendencia conocida de FGL. La formación, equivocada o no, inculcada a la mas tierna edad, hace milagros, María Luisa.

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  6. Es que la indignación no tiene que estar unida a la política. La indignación esta mas cerca de esa revolución de la que si presumía García Lorca ante Dámaso Alonso.
    Un abrazo.

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  7. Ser, como no ser, apolítico equivalaldría a ser, o no ser, reincidente revolucionario de las causas justas.
    Y FGL lo fue. Y por serlo, y por su integridad, fue a caer como un cordero bajo sus verdugos. (Que siempre se consideraron apolíticos. Eso mismo. Y traidores. También)
    Ser, como aparentar no ser, apolítico, lejos de ser virtud suele ser ignominia las más de las veces.
    Abrazo

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