domingo, 6 de enero de 2013

TRASTORNO LÍMITE DE PERDONALIDAD

LUISA ISABEL DE ORLEÁNS

María Luisa Arnaiz

Annick Bouvier

   Los príncipes aguardaban con impaciencia…para ejecutar lo que ya les había sido permitido…A la mañana siguiente…El príncipe parecía muy satisfecho; la princesa, acalorada; ambos muy alegres” escribe un diplomático francés. Era el 25 de agosto de 1723, día en que Luis I de España cumplía 16 años y por fin había menstruado su mujer, Luisa Isabel de Orleáns, de 13. De esta pobre criatura con trastorno límite de personalidad transcribo estas anécdotas: 
   El duque de Saint Simon: “Estaba Luisa Isabel bajo un doselle pregunté si deseaba algo para el rey…Me miró y soltó un erupto estentóreo…quedé confundido”.
   El mariscal Tessé: “Estaba subida en lo alto de una escalera y nos mostraba su trasero, por no decir otra cosa. Creyó caerse y pidió ayuda; Magny la ayudó a bajar delante de todas las damas, pero, a menos de estar ciego, es evidente que vio lo que no buscaba ver y que ella tiene por costumbre mostrar libremente”.
   El marqués de Santa Cruz: “no sucedió lo que ayer, pues no bebió ni aguardiente ni cerveza, que aseguro a Vuestra Excelencia que el cuento de ayer, como fue tan público, ya está divulgado en todo Madrid. Esta tarde…se ha llenado de rábanos, que no sé cómo no revienta…sobre comer el lacre de los sobrescritos le he dicho mil cosas y no tiene remedio”.
   El rey Luis: “Preferiría estar en galeras a vivir con una criatura que no observa ninguna conveniencia, que no me complace en nada, que no piensa más que en comer y en mostrarse desnuda a sus criados”.

8 comentarios:

  1. Si, la pobre chica era todo un espectáculo en la corte. Recuerdo haber leído una biografía suya. No sé por quien sentir más pena, si por ella o por quienes la tenían que atender. Lo bueno del asunto, o lo malo, según se mire, es que entonces el pueblo llano no sabía de los dislates de las monarquías, y ahora existen los medios de comunicación

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    1. En un examen tuve la fatalidad de que saliera Luis I. Suspendí pero aprendí la lección.
      Besos.

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  2. Un psiquiatra nos podría haber dado la respuesta. Muy oportuna tu entrada con tantos vaivenes como sufrimos. Saltos y brincos

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    1. Ahora se sabe del trastorno de la reina consorte y no son pocos los jóvenes que lo padecen.
      Besos.

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  3. Pobre niña! Con la comunicación, ya no hay famoso respetable. Los actos y defectos que tardaban 4 siglos en saberse, hoy en 4 segundos... Pobres los famosos... Mira cuán felices somos los de a pie!!!
    Besos.

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    1. Las enfermedades llegan a las altas cunas y a las bajas camas.
      Besos.

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