TIRANT
LO BLANCH I
María Luisa Arnaiz
Neil
Rodger
“Tirant lo Blanch”, la novela de Joanot
Martorell publicada en 1490 en Valencia, incluye dos escenas relacionadas con
el sexo. Una es predecible pues trata de la metafórica toma de un castillo pero
la otra, aparente caso de lesbianismo, es la singular peripecia de unos
escarceos amorosos por persona interpuesta. Estos son los antecedentes de la
primera. Plazer de mi Vida, ‘voyeuse’
criada de la quinceañera Carmesina que ha contemplado a Diafebus y Estefanía
copulando, alivia sus ardores, “tomé un
poco de agua… me lavé el coraçón, los pechos y el vientre por remediar alguna
parte de mi dolor”, y esconde a Tirante en un baúl de la habitación de su ama. Dormida
la princesa, ella y Tirante se acuestan en la cama.
Neil
Rodger
“La Princesa despertó y dixó:
- ¡O, válame Dios, cómo eres enojosa! ¿No me
puedes dexar dormir?
Dixo Plazer de mi Vida:
- ¡O,
cómo soys doncella de mal sufrimiento! Salís agora del baño y tenés las carnes
lisas y gentiles y deléytome en tocarlas.
-Toca do quisieres -dixo la Princesa-, y no
pongas la mano tan abaxo.
- Dormid… y dexadme tocar este cuerpo, pues
es mío, que yo estoy aquí en lugar de Tirante. ¡O traidor Tirante! ¿Y dónde
estás agora? Que si tuvieses la mano donde yo la tengo, estaríes alegre y
contento.
Y él tenía la mano sobre el vientre de la
Princesa, y Plazer de mi Vida tenía la suya sobre la cabeça de Tirante. Y como
ella conocía que la Princesa se dormía, afloxava la mano, y entonces Tirante
tocava a su placer; y desta manera se deportó cerca de una hora.
(La Princesa despertó)
- …¿Eres tornada loca que quieres tentar lo
que es contra natura?
Y a poco rato ella conoció que era más que
mujer, y no quiso consentir, antes començó a dar gritos. Y Plazer de mi Vida le
atapava la boca con sus manos; y díxole a la oreja porque las otras no lo
sintiesen:
- Callad, señora, y no queráis disfamar
vuestra persona, que temo que no la sienta la Emperatriz; catad que es vuestro
caballero Tirante, quien por vos se dexará morir.
- ¡O, maldita seas tú! -dixo la Princesa-.
¿Y no as avido temor de mí… que sin yo saber nada me has puesto en tanto
trabajo y…?
- Yo, señora -dixo Plazer de mi Vida-, pues
el mal es hecho, dad en ello remedio; que me parece que el callar és.
Y Tirante con baxa boz la suplicaba lo mejor
que podía. Y viéndose ella en tan estrecho paso, que de una parte la combatía
amor y de otra temor, deliberó callar.”
“Cómo Plazer de mi Vida metió a
Tirante en la cama con la Princesa”