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sábado, 10 de noviembre de 2012

DIANA Y EL MULATO

EL TAPIZ DEL VIRREY

María Luisa Arnaiz 

Nicoletta Tomás, 2000

   Cuando el virrey subió a su coche con la virreina, para dirigirse al baile en casa del marqués, el criado mulato se quedó escondido en un rincón del patio, hasta que cesaron todos los ruidos del palacio. Sacó entonces una inmensa llave, y abrió la puerta del salón central. Encendió una antorcha y se situó ante el gran tapiz que adornaba el fondo del salón, y que representaba una hermosa escena de bacantes y caballeros desnudos.
   El mulato extendió las manos y acarició el cuerpo de una Diana que se adelantaba sobre el tapiz. Murmuraba en voz baja, hasta que de pronto gritó: ¡Venid! ¡Danzad!
   Los personajes tomaron movimiento y fueron descendiendo al salón. Comenzó la música del sabbat y la danza de los cuerpos en medio de las antorchas. Ante el mulato los personajes del tapiz iban cumpliendo el rito de adoración al macho cabrío.
  Diana permanecía a su lado, besándole de vez en cuando con golosa codicia.
  Después de consumidas las viandas del banquete, vino el momento de la fornicación, hasta que sonó el canto del gallo y los personajes se fueron metiendo uno tras otro en el tejido. Sólo quedaron, trenzados en el suelo, Diana y el mulato, al cual encontraron a la mañana siguiente desnudo y muerto en el suelo con unos desconocidos pámpanos manchados de sangre en la mano. Diana no estaba en el tapiz.
Pedro Gómez Valderrama, La nave de los locos y otros relatos

jueves, 8 de noviembre de 2012

DESEO

LA MUJER

María Luisa Arnaiz 

 Alexander Lufer

   Un hombre sueña que ama a una mujer. La mujer huye. El hombre envía en su persecución los perros de su deseo. La mujer cruza un puente sobre un río, atraviesa un muro, se eleva sobre una montaña. Los perros atraviesan el río a nado, saltan el muro y al pie de la montaña se detienen jadeando. El hombre sabe, en su sueño, que jamás en su sueño podrá alcanzarla. Cuando despierta, la mujer está a su lado y el hombre descubre, decepcionado, que ya es suya.

Ana María Shúa

domingo, 21 de octubre de 2012

OTRA VERSIÓN DE LA ODISEA

LAS SIRENAS

María Luisa Arnaiz 

 Dorina Costras

   Otra versión de la Odisea cuenta que la tripulación se perdió porque Ulises había ordenado a sus compañeros que se taparan los oídos para no oír el pérfido si bien dulce canto de las sirenas, pero olvidó indicarles que cerraran los ojos, y como además las sirenas, de formas generosas, sabían danzar...

José de la Colina

sábado, 13 de octubre de 2012

DÍA DEL DESCUBRIMIENTO

12 DE OCTUBRE

María Luisa Arnaiz

 Zdzislaw Belsinski

En 1942 los nativos descubrieron que eran indios,
descubrieron que vivían en América,
descubrieron que estaban desnudos,
descubrieron que existía el pecado,
descubrieron que debían obediencia a un rey y a una reina de otro mundo y a un dios de otro cielo,
y que ese dios había inventado la culpa y el vestido
y había mandado que fuera quemado vivo quien adorara al sol y a la luna y a la tierra y a la lluvia que la moja.

Eduardo Galeano, “Los hijos de los días”

viernes, 5 de octubre de 2012

ALCOHOL

DESPUÉS DEL ACCIDENTE

María Luisa Arnaiz  

 Woman in Bathtub, Alex Colville, 1978


    No sientes el silencio de la noche porque dentro de ti continúan vibrando todos los sonidos del accidente, el chirrido del frenazo, el golpe contra la barrera, el retumbar del vehículo al despeñarse. Y escuchas el murmullo de la radio, una voz ininteligible, mientras la luz cada vez más débil de los faros hace brillar la escarcha en los matorrales. Hay también otros brillos y, desde el lugar que ocupa tu cuerpo, caído fuera del coche, comprendes de repente que son los reflejos de esa iluminación escasa en unos ojos. “¡Laura!”, exclamas lleno de terror, incorporándote. Entonces los ves. Sobre sus uniformes reluce la fosforescencia de unos cascos que parecen enormes y extraños en la negrura. “No te preocupes por ella”, dice el más alto, con voz serena, “eres tú quien debe venir con nosotros. Ella está viva”.

José María Merino

miércoles, 26 de septiembre de 2012

LÓGICA INFANTIL

LA MÚSICA

María Luisa Arnaiz 

  Niña en un piano, Krzyzanowsky Konrad

   Las dos hijas del Gran Compositor -seis y siete años- estaban acostumbradas al silencio. En la casa no debía oírse ni un ruido porque papá trabajaba. Andaban de puntillas, en zapatillas, y sólo a ráfagas, el silencio se rompía con las notas del piano de papá. Y otra vez silencio.
   Un día la puerta del estudio quedó mal cerrada y la más pequeña de las niñas se acercó sigilosamente a la rendija; pudo ver cómo papá, a ratos, se inclinaba sobre un papel y anotaba algo.
   La niña más pequeña corrió entonces en busca de su hermana mayor. Y gritó, gritó por primera vez en tanto silencio:
   -¡La música de papá, no te la creas...! ¡Se la inventa!
Ana María Matute

jueves, 20 de septiembre de 2012

INTUICIÓN FEMENINA

LA SEDUCCIÓN

María Luisa Arnaiz 

Bodies, G Jesse Gledhill

   El hombre logra en sueños lo que no logró despierto: seducir a una mujer carnal, perfumada y esquiva.
   Lo despierta un golpe en las costillas: la esposa, que duerme con él, le ha hundido el codo en el costado.
   Ha soñado que el marido se ha dejado seducir por una mujer carnal, perfumada y esquiva, a quien ella no conoce.
Antonio di Benedetto

domingo, 16 de septiembre de 2012

IGUALES ANTE LA LEY

EL ESPEJO

María Luisa Arnaiz

Takahiro Hara

   Un hombre espantoso entra y se mira en el espejo.
   - ¿Por qué se mira al espejo si no ha de verse en él sino con desagrado?
   El hombre espantoso me contesta: “Señor, según los principios inmortales del ochenta y nueve, todos los hombres son iguales ante la ley; así pues, tengo derecho a mirarme; con agrado o con desagrado, ello no compete más que a mi conciencia”.
   Sin duda yo tenía razón en el buen sentido; pero, desde el punto de vista de la ley, él no estaba equivocado.

Baudelaire, “El spleen de París”

viernes, 14 de septiembre de 2012

ABANDONADA


SIRENITA

María Luisa Arnaiz 

 Philip Gladstone

   Durante siglos, inmóvil y silenciosa, ha habitado en las aguas enlodadas y calmas del lago. Le acompaña una fama inquietante, de culebra movediza y traidora que una vez devoró a un caballero que trató de darle muerte. Ella misma no recuerda el suceso con claridad: el caballero, un señor lejano, se había acercado hasta la orilla del lago, y allí se había dirigido a ella. Intercambiaron palabras de amor, miradas tiernas, y un par de anillos de cobre que les dejaron los dedos verdosos. Entonces, resuelta, decidió renunciar a todo por el hombre suave y cortés que acudía a visitarla. A cambio de su voz perdió la cola irisada y se convirtió en humana. Esa noche el caballero no la halló. En su lugar encontró junto a los juncos una enorme cola de pez ensangrentada. Cuando se abrió la garganta con su espada, ella se encontraba muy cerca de su castillo. Se ocultó entre unos matojos ante el paso de la guardia, que se llevaba el cadáver del príncipe envuelto en una capa, un bulto anónimo. Ella esperó a la puerta del castillo muchas horas en vano convencida de haber sido traicionada. Regresó al lago abatida y llorosa y desde entonces aguarda, cubierta de barro y liquen, la llegada de otro caballero en quien vengar su abandono.

Espido Freire

viernes, 7 de septiembre de 2012

NUEVO NUREYEV


UN CUENTO DE AMOR

María Luisa Arnaiz

Girl with a Cat, Vladimir Sobolev

   Rudolf, con la cabeza levantada y reclinado en su cadencioso cuerpo la miraba con sus profundos ojos verdes. Ella, esbelta y apetitosa, bailaba enfrente y en torno a Rudolf apenas sin tocar el suelo. Él -es de suponerse- estaba en posición de ataque, con esa nerviosidad serena que siempre le fue tan característica. Ella, seductora, como si no se diera cuenta de la situación, seguía exhibiéndose alegre y provocativa. Rudolf, entonces, de un sólo movimiento atrapó entre sus fauces gatunas a la mariposa, y, de dos mordidas, se la comió.

Marcial Fernández

martes, 4 de septiembre de 2012

MARÍA ANTONIETA


LA ROSA EN LA BOCA

María Luisa Arnaiz

 Cypherx

   Cuando subió a la carreta de la guillotina, la fina aristócrata quiso hacer algo muy despectivo contra la multitud que gritaba a los sentenciados al pasar y se puso una rosa en la boca.
   El carro, que lo peor que tenía era el ajetreo sobre las piedras y las hondonadas, daba un bello movimiento a la rosa colgandera.
   Cuando el verdugo la colocó bajo el triángulo afilado, ella no quiso quitarse de la boca su rosa y, cuando cayó la cabeza, al contornearse su rictus, siguió la flor apretada entre sus labios. 

Ramón Gómez de la Serna

viernes, 31 de agosto de 2012

SOLIDARIDAD


SALVO EXCEPCIONES

María Luisa Arnaiz 

Aufbruch, Anton Räderscheidt, 1933

   En la sala repleta circuló un aire helado cuando don Luciano, con todo el peso de su prestigio y su insobornable capacidad de juicio, al promediar su conferencia tomó aliento para decir: Como siempre, quiero ser franco con ustedes. En este país, y salvo excepciones, mi profesión está en manos de oportunistas, de frívolos, de ineptos, de venales.
   A la mañana siguiente su secretaria le telefoneó a las ocho.
   -Don Luciano, lamento molestarlo tan temprano, pero acaban de avisarme de que frente a su casa hay como quinientas personas esperándolo.
   -¿Ah, sí? dijo el profesor de buen ánimo. ¿Y qué quieren?
   -Según dicen, pretenden expresarle su saludo y admiración.
   -Pero, ¿quienes son?
   -No lo sé con certeza, Don Luciano. Ellos dicen que son las excepciones.

Mario Benedetti

sábado, 25 de agosto de 2012

CUÉNTALO TÚ


FORMAS DE PASAR EL TIEMPO

María Luisa Arnaiz

Raymond Leech

   A L. K. después de aquello, le era difícil respirar. Le producía un extremo dolor soportar la existencia propia y la de los demás. Una terrible incógnita, el porqué de todo. Así que sin tener la menor idea de qué hacer con su vida, cogió el primer tren para Dublín, buscó trabajo, conoció a una mujer, se casó y tuvo hijos.
   Nota: Todo lo demás, incluido ese dato, puede ser aleatorio, es decir, que bien puede el personaje coger un tren para Oslo, Londres, Barcelona, o no cogerlo. Y también puede no casarse. Es decir, todo es accidental y fortuito, menos el dolor y la angustia, que han de ser fijos.

Julia Otxoa

miércoles, 15 de agosto de 2012

CREENCIAS

EL ELEFANTE

María Luisa Arnaiz 

Ilustración de “El principito”, Nuria Balaguer

     Había una vez un cachorro de elefante que escuchó decir a alguien: “mira, allá va un ratón”.
   La persona que lo dijo estaba realmente viendo un ratón, pero el elefante pensó que se estaba refiriendo a él.
    Había muy pocos ratones en aquel país y, en todo caso, preferían quedarse en sus agujeros y sus voces no eran muy fuertes. Pero el cachorro de elefante, embelesado por su descubrimiento, bramó por todas partes: “soy un ratón”.
   Lo dijo tan fuerte, tan frecuentemente y a tanta gente que, créanlo o no, en la actualidad existe un país en el que casi toda la gente cree que los elefantes, y particularmente los cachorros de elefante, son ratones.
  Es verdad que de tiempo en tiempo los ratones han tratado de argumentar con aquellos que sostienen la creencia de las mayorías, pero siempre se les ha hecho huir.

Idries Shah 

sábado, 11 de agosto de 2012

INTERPRETACIÓN

RAÍZ

María Luisa Arnaiz 

 Raíces, Frida Kahlo, 1943

   Raíz: Órgano matemático de las plantas que se ha de multiplicar por sí misma una o más veces para obtener un número determinado. // Cada uno de los valores que puede tener la incógnita de una ecuación ejecutada en una rama. // Parte de las plantas y los árboles que crece como un conjunto de fonemas mínimo e irreductible que comparten las palabras de una misma familia: follar, follase, follaje.

David Chávez

sábado, 4 de agosto de 2012

CONTRA LAS ARMAS

LAS ARMAS QUE CARGA EL DIABLO

María Luisa Arnaiz 

Adrian Borda

   Es sabido que el diablo se ha pasado la eternidad cargando armas. No se le ha escapado ninguna. Ni cañones, ni arcabuces del medioevo, ni rifles, ni pistolas, ni revólveres, ni metralletas, ni fusiles, ni obuses, ni bombas, ni misiles, ni tanques, ni, ni, ni. En las últimas décadas el trabajo del diablo ha aumentado considerablemente. Arsenales por todas partes, uno de cada diez habitantes tiene un arma. Usted mismo guarda un arma en el cajón del escritorio. Ese vecino que tanto molesta, también. El pobre diablo no da abasto con tantas armas que cargar. Tan cansado está que ha decidido retirarse. Hasta que esto ocurra (porque no hay fecha cierta), seguimos rezando por la paz del mundo y ocultando los revólveres lo más lejos posible del alcance de los niños.

Orlando van Bredam, “Las armas que carga el diablo”

sábado, 28 de julio de 2012

INSOMNIO

LA NOCHE

María Luisa Arnaiz

 Claro de luna, Munch, 1895

   LA NOCHE 1

   No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera, le diría que se vaya; pero tengo una mujer atravesada en la garganta.

   LA NOCHE 2

   Arránqueme, señora, las ropas y las dudas. Desnúdeme, desdúdeme.

   LA NOCHE 3

   Yo me duermo a la orilla de una mujer: yo me duermo a la orilla de un abismo.

   LA NOCHE 4

   Me desprendo del abrazo, salgo a la calle. En el cielo, ya clareando, se dibuja, finita, la luna. La luna tiene dos noches de edad. Yo, una.

Eduardo Galeano, “El libro de los recuerdos”

viernes, 27 de julio de 2012

TRADUCCIÓN SIMULTÁNEA

ALIZAQUES

María Luisa Arnaiz

 Invitation aux jeux du théâtre, Claude Verlinde

   Si llegas, tras fatigoso viaje, frente a un alcázar todo él labrado de sabarchardas y circundado de un alto alizaque, no te sientas perdido ni vuelques la almuzara de tu ira sobre tu gentil guía, cuando es evidente que toda la culpa la tiene el traductor.

Ana María Shúa